1. Mis conferencias se están desarrollando con un éxito muy grande para mí.
2. He estado en dos pueblos de la isla, Sagua y Caibarién, donde asistí a una cacería de cocodrilos.
3. Mañana doy la del cante jondo con ilustraciones de discos de gramófono.
4. Mis acompañantes elogiaron lo que ellos llamaban mi sangre fría.
5. La ciénaga de Zapata es un sitio con muchas clases de animales.
6. Si yo me pierdo, me encontraréis en Andalucía o en Cuba.
7. Cuando me iba a retirar, la madre de estos niños me ofreció una taza de café.
8. El otro día entré en un gran patio y me puse a conversar con unos niños.
9. La conversación con la gente me resulta agradable. Pero yo, a veces, prefiero la soledad.
10. Creo que continuaré unos días más en esta maravillosa isla.
11. Las Naciones Unidas defienden que la pobreza sea eliminada.
12. Lamento que no le hayas visto.
13. Mi hermano ha dicho que vengas con nosotros.
14. Me apetece que me visites.
15. Le pregunté si iría al cumpleaños.
16. Quería celebrar el cumpleaños.
17. Han encontrado al niño que se había extraviado.
18. Un maletín que sea grande es adecuado para un equipo de fotografías.
19. Una televisión que cueste mucho no siempre es buena.
20. No conozco al vecino que llega.
21. El concierto que está programado comenzará a las seis.
22. Los árboles que son un poco pequeños, ocupan todo el jardín.
23. La ciudad que está al noroeste, tiene un millón de habitantes.
24. Los jugadores que han participado recibirán un trofeo.
25. Antonio lo montó tal como pone en el libro de instrucciones.
26. Marta le trataba como si fuera su hermano.
27. Huyó saltando el muro de la cárcel.
28. Ponlo en marcha, pulsando el interruptor.
29. Cuando terminéis de usar el ordenador, avisad.
30. Ana se marchó después de entrevistarse con el gerente.
31. Todos nos pusimos donde daba más el sol.
32. Luis se dirige hacia donde le señaló su compañera.
33. Está enfermo porque no se alimenta bien .
34. No le hace caso porque desconfía de él.
35. Le seguí la corriente porque no quería polémicas.
36. Ha aprobado porque ha estudiado bastante.
37. Fuimos de viaje porque necesitábamos descansar unos días.
38. Hacía mucho frío, por lo tanto no salimos.
39. Su fiereza es tal que nadie se acercaba a menos de dos metros.
40. Si tuviera tiempo viajaría a países lejanos.
41. Si juego con vosotros me divertiré.
42. Si tuviera una casa en la playa, pasaría allí las vacaciones.
43. Si hubieras venido con nosotros, habrías visto a Luis.
44. Aunque era muy joven, hablaba con gran soltura.
45. Aunque hizo un gran esfuerzo, no consiguió sus propósitos.
46. Partiremos a las cinco, aunque esté lloviendo.
47. Ha ido a la arboleda para ver los pájaros.
48. Me llamaron para que interviniese en la reunión.
49. Hemos terminado el trabajo para poder salir cuanto antes.
Material de apoyo para la asignatura de Lengua castellana y literatura. Exámenes de repaso y resúmenes de teoría. Todo para los estudiantes del instituto.
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martes, 28 de junio de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
lectura de un fragmento de sonata de otoño.
Texto: Fragmento de Sonata de Otoño
Concha me llamaba desde el jardín, con alegres voces. Salí a la solana, tibia y dorada al sol mañanero. El campo tenía una emoción latina de yuntas, de vendimias y de labranzas. Concha estaba al pie de la solana:
- ¿Tienes ahí a Florisel?
- ¿Florisel es el paje?
- Sí.
- Parece bautizado por las hadas.
- Yo soy su madrina. Mándamelo.
- ¿Qué le quieres?
- Decirle que te suba estas rosas.
Y Concha me enseñó su falda donde se deshojaban las rosas, todavía cubiertas de rocío, desbordando alegremente como el fruto ideal de unos amores que sólo floreciesen en los besos:
- Todas son para ti. Estoy desnudando el jardín.
Yo recordaba nebulosamente aquel antiguo jardín donde los mirtos seculares dibujaban los cuatro escudos del fundador, en torno de una fuente abandonada. El jardín y el Palacio tenían esa vejez señorial y melancólica de los lugares por donde en otro tiempo pasó la vida amable de la galantería y del amor. Bajo la fronda de aquel laberinto, sobre las terrazas y en los salones, habían florecido las rosas y los madrigales, cuando las manos blancas que en lo viejos retratos sostienen apenas los pañolitos de encaje, iban deshojando las margaritas que guardan el cándido secreto de los corazones. ¡Hermosos y lejanos recuerdos! Yo también los evoqué un día lejano, cuando la mañana otoñal y dorada envolvía el jardín húmedo y reverdecido por la constante lluvia de la noche. Bajo el cielo límpido, de una azul heráldico, los cipreses venerables parecían tener el ensueño de la vida monástica. La caricia de la luz temblaba sobre las flores como un pájaro de oro, y la brisa trazaba en el terciopelo de la yerba, huellas ideales y quiméricas como si danzasen invisibles hadas. Concha estaba al pie de la escalinata, entretenida en hacer un gran ramo con las rosas. Algunas se habían deshojado en su falda, y me las mostró sonriendo:
- ¡Míralas qué lástima!
Y hundió en aquella frescura aterciopelada sus mejillas pálidas.
- ¡Ah, qué fragancia!
Yo le dije sonriendo:
- ¡Tu divina fragancia!
Alzó la cabeza y respiró con delicia, cerrando los ojos y sonriendo, cubierto el rostro de rocío, como otra rosa, una rosa blanca. Sobre aquel fondo de verdura grácil y umbroso, envuelta en luz como diáfana veste de oro, parecía una Madona soñada por un monje seráfico. Yo bajé a reunirme con ella. Cuando descendía la escalinata, me saludó arrojando como una lluvia de rosas deshojadas de su falda. Recorrimos el jardín. Las carreras estaban cubiertas de hojas secas y amarillentas, que el viento arrastraba delante de nosotros con un largo susurro: Los caracoles, inmóviles como viejos paralíticos, tomaban el sol sobre los bancos de piedra: Las flores empezaban a marchitarse en las versallescas canastillas recamadas de mirto, y exhalaban ese aroma indeciso que tiene la melancolía de los recuerdos. En el fondo del laberinto murmuraba la fuente rodeada de cipreses, y el arrullo del agua, parecía difundir por el jardín un sueño pacífico de vejez, de recogimiento y de abandono. Cocha me dijo:
- Descansemos aquí.
Nos sentamos a la sombra de las acacias, en un banco de piedra cubierto de hojas. Enfrente se abría la puerta del laberinto misterioso y verde. Sobre la clave del arco se alzaban dos quimeras manchas de musgo, y un sendero umbrío, un solo sendero, ondulaba entre los mirtos como el camino de una vida solitaria, silenciosa e ignorada. Florisel pasó a lo lejos entre los árboles, llevando la jaula de sus mirlos en la mano.
Concha me lo mostró:
- ¡Allá va!
- ¿Quién?
- Florisel
- ¿Por qué le llamas Florisel?
Ella dijo, con una alegre sonrisa:
- Florisel es el paje de quien se enamora cierta princesa inconsolable en un cuento.
- ¿Un cuento de quién?
- Los cuentos nunca son de nadie.
Sus ojos misteriosos y cambiantes miraban a lo lejos, y me sonó tan extraña su risa, que sentí frío. ¡El frío de comprender todas las perversidades! Me pareció que Concha también se estremecía. La verdad es que nos hallábamos a comienzos de Otoño y que el sol empezaba a nublarse. Volvimos al Palacio.
RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN, Sonata de Otoño.
Concha me llamaba desde el jardín, con alegres voces. Salí a la solana, tibia y dorada al sol mañanero. El campo tenía una emoción latina de yuntas, de vendimias y de labranzas. Concha estaba al pie de la solana:
- ¿Tienes ahí a Florisel?
- ¿Florisel es el paje?
- Sí.
- Parece bautizado por las hadas.
- Yo soy su madrina. Mándamelo.
- ¿Qué le quieres?
- Decirle que te suba estas rosas.
Y Concha me enseñó su falda donde se deshojaban las rosas, todavía cubiertas de rocío, desbordando alegremente como el fruto ideal de unos amores que sólo floreciesen en los besos:
- Todas son para ti. Estoy desnudando el jardín.
Yo recordaba nebulosamente aquel antiguo jardín donde los mirtos seculares dibujaban los cuatro escudos del fundador, en torno de una fuente abandonada. El jardín y el Palacio tenían esa vejez señorial y melancólica de los lugares por donde en otro tiempo pasó la vida amable de la galantería y del amor. Bajo la fronda de aquel laberinto, sobre las terrazas y en los salones, habían florecido las rosas y los madrigales, cuando las manos blancas que en lo viejos retratos sostienen apenas los pañolitos de encaje, iban deshojando las margaritas que guardan el cándido secreto de los corazones. ¡Hermosos y lejanos recuerdos! Yo también los evoqué un día lejano, cuando la mañana otoñal y dorada envolvía el jardín húmedo y reverdecido por la constante lluvia de la noche. Bajo el cielo límpido, de una azul heráldico, los cipreses venerables parecían tener el ensueño de la vida monástica. La caricia de la luz temblaba sobre las flores como un pájaro de oro, y la brisa trazaba en el terciopelo de la yerba, huellas ideales y quiméricas como si danzasen invisibles hadas. Concha estaba al pie de la escalinata, entretenida en hacer un gran ramo con las rosas. Algunas se habían deshojado en su falda, y me las mostró sonriendo:
- ¡Míralas qué lástima!
Y hundió en aquella frescura aterciopelada sus mejillas pálidas.
- ¡Ah, qué fragancia!
Yo le dije sonriendo:
- ¡Tu divina fragancia!
Alzó la cabeza y respiró con delicia, cerrando los ojos y sonriendo, cubierto el rostro de rocío, como otra rosa, una rosa blanca. Sobre aquel fondo de verdura grácil y umbroso, envuelta en luz como diáfana veste de oro, parecía una Madona soñada por un monje seráfico. Yo bajé a reunirme con ella. Cuando descendía la escalinata, me saludó arrojando como una lluvia de rosas deshojadas de su falda. Recorrimos el jardín. Las carreras estaban cubiertas de hojas secas y amarillentas, que el viento arrastraba delante de nosotros con un largo susurro: Los caracoles, inmóviles como viejos paralíticos, tomaban el sol sobre los bancos de piedra: Las flores empezaban a marchitarse en las versallescas canastillas recamadas de mirto, y exhalaban ese aroma indeciso que tiene la melancolía de los recuerdos. En el fondo del laberinto murmuraba la fuente rodeada de cipreses, y el arrullo del agua, parecía difundir por el jardín un sueño pacífico de vejez, de recogimiento y de abandono. Cocha me dijo:
- Descansemos aquí.
Nos sentamos a la sombra de las acacias, en un banco de piedra cubierto de hojas. Enfrente se abría la puerta del laberinto misterioso y verde. Sobre la clave del arco se alzaban dos quimeras manchas de musgo, y un sendero umbrío, un solo sendero, ondulaba entre los mirtos como el camino de una vida solitaria, silenciosa e ignorada. Florisel pasó a lo lejos entre los árboles, llevando la jaula de sus mirlos en la mano.
Concha me lo mostró:
- ¡Allá va!
- ¿Quién?
- Florisel
- ¿Por qué le llamas Florisel?
Ella dijo, con una alegre sonrisa:
- Florisel es el paje de quien se enamora cierta princesa inconsolable en un cuento.
- ¿Un cuento de quién?
- Los cuentos nunca son de nadie.
Sus ojos misteriosos y cambiantes miraban a lo lejos, y me sonó tan extraña su risa, que sentí frío. ¡El frío de comprender todas las perversidades! Me pareció que Concha también se estremecía. La verdad es que nos hallábamos a comienzos de Otoño y que el sol empezaba a nublarse. Volvimos al Palacio.
RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN, Sonata de Otoño.
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Vanguardias
lunes, 7 de febrero de 2011
Enlaces a apuntes.
Aquí os dejo el enlace de los apuntes de clase.
http://ies.sendagaliana.torres.educa.madrid.org/?q=node/223
http://ies.sendagaliana.torres.educa.madrid.org/?q=node/223
martes, 16 de noviembre de 2010
Lectura de cuentos del siglo XIX
Aquí os dejo el enlace para leer algún cuento de Pedro Antonio de Alarcón o fragmentos de la obra de Bölh de Faber. Lo prometido es deuda.
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/05816196500581673089079/index.htm
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01478396500103895209079/index.htm
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/05816196500581673089079/index.htm
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01478396500103895209079/index.htm
lunes, 8 de noviembre de 2010
Otro ejemplo de un alumno del IES Juan de Mairena
El sí de las niñas de L. Fernández Moratín
Esta obra fue estrenada en 1806 en Madrid. En esta época gobernaba
Carlos IV, que deshizo muchas reformas por miedo a que sucediera lo mismo
que en Francia con la Revolución. A pesar de todo esto, la obra es un éxito
con toda su modernidad.
Según Larra, el éxito se debe a que es una obra completa, lo tiene todo
y además enlazado entre sí. La obra hace que el público, acostumbrado al
Barroco, se sienta a gusto y deba ir deduciendo a lo largo de la obra datos de
la historia, pues la obra comienza “in media res” con el conflicto de Don
Diego se elimina el monólogo, el aparte que se dirige al público y se pasa al
diálogo.
Hay momentos de la obra en las que el público sabe más que los
personajes, como cuando Don Diego se entera de la relación entre su sobrino
y Paquita a través de una carta, momento en el que destaca la verosimilitud de
la obra.
Todos los personajes tienen un conflicto propio y siempre verosímil. La
situación de los personajes se refuerza con el tiempo y el lugar, pues la acción
sucede durante la noche y el elemento de la luz representa la razón y el lugar
es una posada que representa el agobio y la situación pasajera de los
personajes.
En los personajes hay una evolución desde el Barroco, sobre todo en el
héroe, aspecto que se ve en Don Diego y Don Carlos, que no usan la espada
para resolver sus problemas, sino la razón. Aunque Don Carlos al usar la
razón renuncie a Paquita, al final por la justicia poética recibe su premio: que
su tío apruebe su matrimonio con ella.
El objetivo de la obra era deleitar e instruir, por lo que el autor utiliza
elementos cómicos para entretener al público. El elemento cómico sería el
personaje de Doña Irene, que aunque podría considerarse el antihéroe, es un
personaje inofensivo que no resulta despreciable.
Finalmente, algo que me llama la atención es la actitud de este
personaje, pues no piensa en la felicidad de su hija sino en la suya propia y
puede cambiar de opinión rápidamente siempre y cuando ella salga ganando.
Esta actitud la critica el autor ridiculizando ese personaje cómicamente.
Esta obra fue estrenada en 1806 en Madrid. En esta época gobernaba
Carlos IV, que deshizo muchas reformas por miedo a que sucediera lo mismo
que en Francia con la Revolución. A pesar de todo esto, la obra es un éxito
con toda su modernidad.
Según Larra, el éxito se debe a que es una obra completa, lo tiene todo
y además enlazado entre sí. La obra hace que el público, acostumbrado al
Barroco, se sienta a gusto y deba ir deduciendo a lo largo de la obra datos de
la historia, pues la obra comienza “in media res” con el conflicto de Don
Diego se elimina el monólogo, el aparte que se dirige al público y se pasa al
diálogo.
Hay momentos de la obra en las que el público sabe más que los
personajes, como cuando Don Diego se entera de la relación entre su sobrino
y Paquita a través de una carta, momento en el que destaca la verosimilitud de
la obra.
Todos los personajes tienen un conflicto propio y siempre verosímil. La
situación de los personajes se refuerza con el tiempo y el lugar, pues la acción
sucede durante la noche y el elemento de la luz representa la razón y el lugar
es una posada que representa el agobio y la situación pasajera de los
personajes.
En los personajes hay una evolución desde el Barroco, sobre todo en el
héroe, aspecto que se ve en Don Diego y Don Carlos, que no usan la espada
para resolver sus problemas, sino la razón. Aunque Don Carlos al usar la
razón renuncie a Paquita, al final por la justicia poética recibe su premio: que
su tío apruebe su matrimonio con ella.
El objetivo de la obra era deleitar e instruir, por lo que el autor utiliza
elementos cómicos para entretener al público. El elemento cómico sería el
personaje de Doña Irene, que aunque podría considerarse el antihéroe, es un
personaje inofensivo que no resulta despreciable.
Finalmente, algo que me llama la atención es la actitud de este
personaje, pues no piensa en la felicidad de su hija sino en la suya propia y
puede cambiar de opinión rápidamente siempre y cuando ella salga ganando.
Esta actitud la critica el autor ridiculizando ese personaje cómicamente.
Ejemplo de valoración crítica
Valoración crítica de El sí de las niñas:
Leandro Fernández de Moratín es el creador de la comedia neoclásica, uno de los géneros literarios característicos del siglo XVII. Formó parte del grupo de intelectuales ilustrados del Madrid borbónico, que más apoyaron a José Bonaparte, por lo que después de la guerra de la independencia tuvo que abandonar el país. Murió en el exilio como tantos otros españoles de la época.
Aunque escribió algún poema y algún ensayo lo que le hizo famoso fueron sus comedias neoclásicas de corte satírico El viejo y la niña, La comedia nueva , El café y la más conocida: El sí de las niñas.
En El sí de las niñas Moratín retoma el tema que ya había tratado en El viejo y la niña y que le obsesionaba por haber vivido en su juventud una experiencia semejante: los matrimonios de convivencia entre ancianos adinerados y jovencitas desposeídas.
La estructura de la obra es la típica de las obras neoclásicas, la acción tiene lugar en un solo sitio, en el curso de una sola noche. Todos los personajes son de la misma clase social a pesar de su diferente posición económica.
El argumento es la historia de un anciano que aspira a casarse con una jovencita, esta acepta porque según la educación que ha recibido solo puede decir sí a lo que le proponen sus mayores. La madre de la joven, un personaje extremadamente cómico, espera que el matrimonio de su hija les libre de la extrema pobreza y se preocupa más por su futuro que por la felicidad de su hija. Mientras tanto ésta se ha enamorado de un joven oficial, al que está dispuesta a renunciar para no contrariar a su madre.
Escrita en un lenguaje animado y coloquial con un ritmo rápido a pesar de sus condicionantes estructurales, El sí de las niñas es una divertida farsa en la que Moratín pone de manifiesto los vicios de la educación que se daba a las mujeres, la falta de libertad, la inadecuada formación que les hace totalmente dependientes del matrimonio para su vida futura. A pesar de que hoy pueda parecer una obra muy inocente, el grito de libertad que encierra hizo que esta obra encontrara una fuerte oposición eclesiástica.
Leandro Fernández de Moratín es el creador de la comedia neoclásica, uno de los géneros literarios característicos del siglo XVII. Formó parte del grupo de intelectuales ilustrados del Madrid borbónico, que más apoyaron a José Bonaparte, por lo que después de la guerra de la independencia tuvo que abandonar el país. Murió en el exilio como tantos otros españoles de la época.
Aunque escribió algún poema y algún ensayo lo que le hizo famoso fueron sus comedias neoclásicas de corte satírico El viejo y la niña, La comedia nueva , El café y la más conocida: El sí de las niñas.
En El sí de las niñas Moratín retoma el tema que ya había tratado en El viejo y la niña y que le obsesionaba por haber vivido en su juventud una experiencia semejante: los matrimonios de convivencia entre ancianos adinerados y jovencitas desposeídas.
La estructura de la obra es la típica de las obras neoclásicas, la acción tiene lugar en un solo sitio, en el curso de una sola noche. Todos los personajes son de la misma clase social a pesar de su diferente posición económica.
El argumento es la historia de un anciano que aspira a casarse con una jovencita, esta acepta porque según la educación que ha recibido solo puede decir sí a lo que le proponen sus mayores. La madre de la joven, un personaje extremadamente cómico, espera que el matrimonio de su hija les libre de la extrema pobreza y se preocupa más por su futuro que por la felicidad de su hija. Mientras tanto ésta se ha enamorado de un joven oficial, al que está dispuesta a renunciar para no contrariar a su madre.
Escrita en un lenguaje animado y coloquial con un ritmo rápido a pesar de sus condicionantes estructurales, El sí de las niñas es una divertida farsa en la que Moratín pone de manifiesto los vicios de la educación que se daba a las mujeres, la falta de libertad, la inadecuada formación que les hace totalmente dependientes del matrimonio para su vida futura. A pesar de que hoy pueda parecer una obra muy inocente, el grito de libertad que encierra hizo que esta obra encontrara una fuerte oposición eclesiástica.
martes, 2 de noviembre de 2010
el comentario de texto
EL COMENTARIO DE TEXTO
Como ya sabes, el texto es una unidad comunicativa que se caracteriza por los siguientes rasgos:
1. Tiene coherencia semántica, es decir, presenta sentido completo.
2. Posee cohesión interna, está estructurado en partes interrelacionadas.
3. Se emite en un contexto determinado, dentro del cual debe entenderse. Por eso es crucial atender a la situación en la que se emite (quién lo emite, a quién se dirige, en qué marco se transmite, qué alusiones lanza al mundo exterior, etc.). Todo texto se adecua a su contexto
4. Posee una intención comunicativa (informar, persuadir, explicar, ordenar, interrogar, entretener, etc.).
¿Qué es hacer un comentario de texto?
Realizar un comentario de texto consiste en elaborar un texto de tipo expositivo en el que se expliquen las características fundamentales del fragmento que se analiza. Por este motivo, no debes divagar sin más a partir del texto fuente, sino que en todo momento debes tomarlo como referencia. Toda afirmación debe sustentarse en el texto que se está comentando.
¿Qué debes hacer antes de redactar el comentario?
* Primera lectura: intenta comprender su contenido, señala las palabras o expresiones que no comprendas y busca su significado en el diccionario.
* Numeración de las líneas: recuerda que el comentario gira alrededor de un texto y a él debes remitirte siempre. Por eso, debes numerar las líneas de cinco en cinco para poder consignar dónde se produce un determinado fenómeno.
* Segunda lectura: volvemos a leer el texto, subrayaremos sus ideas fundamentales, marcaremos las partes en las que se divide y destacaremos de algún modo todos aquellos aspectos interesantes para la interpretación y construcción del texto.
* Determinación del tipo de texto y del género al que pertenece.
* Determinación de los rasgos generales del texto: autor, fecha, obra a la que pertenece o lugar de publicación.
* Realizar un esquema de los aspectos que se explicarán en el comentario.
ESTRUCTURA DEL COMENTARIO DE TEXTO
En el comentario de texto es importante seguir las pautas básicas de todo texto expositivo: (1) introducción; (2) desarrollo; (3) conclusión
1. INTRODUCCIÓN
Los aspectos a los que debes atender en la introducción son:
Comenzarás por explicar el tipo de texto al que pertenece el fragmento y, si existe algún dato que lo indique, debes nombrar el autor, la fecha y la obra en la que se enmarca (puede ser una novela, un periódico, una revista científica, etc.).
Tema: Antes de proceder al resumen, tendrás que realizar una síntesis aún más aguda para condensar todas las ideas en una sola palabra o frase: el tema. El tema es el eje en torno al cual se construye el texto. Se trata de la idea que subyace y que tiñe todo el fragmento.
Resumen: en la segunda lectura que hagas del texto debes subrayar las ideas fundamentales. Éstas te ayudarán a redactar el resumen que debe constar aproximadamente de seis o siete líneas. En ellas debes demostrar que has entendido el sentido general del texto y que has captado sus ideas esenciales. En el caso de un texto argumentativo (muy frecuente en los exámenes de selectividad) la confección del resumen debe desvelar la tesis que defiende el autor y su línea argumentativa.
Esquema de las ideas del texto. Realiza un esquema que muestre cómo se jerarquizan las ideas que trata el texto.
2. DESARROLLO
En el desarrollo someteremos el texto a un detallado análisis. Los aspectos fundamentales a los que debemos atender son:
¿Quién es el emisor y quién es el receptor? Es importante señalar si el texto va dirigido a un público amplio o si más bien se destina a lectores selectos. En este sentido tenemos que señalar si en el texto hay un “tú” al que se dirige el emisor, si se habla en primera o tercera persona, si existe subjetividad o si por el contrario es un texto objetivo.
Partes en las que se divide el texto: para ello debes establecer las líneas que ocupa cada una y, además, tendrás que explicar por qué has establecido esta división.
Estructura del texto. Sobre todo si se trata de un texto argumentativo o expositivo, debes tener en cuenta que son cinco las estructuras más características: sintetizante, analizante, paralela, interrogante o encuadrada. Es crucial explicar cómo se suceden las ideas y cómo se relacionan entre sí.
Si se trata de un texto narrativo… tendrás que prestar especial atención a los siguientes elementos:
- Personajes (principales y secundarios)
- Narrador (en 3.ª o 1.ª persona)
- Historia/discurso
- Espacio y tiempo
- Voces del discurso: presencia de estilo directo/estilo indirecto.
Características lingüísticas:
- Tipo de palabras que predominan: léxico.
- Nivel o variedad diastrática/diafásica: nivel culto, vulgar, medio, registro formal, informal, técnico.
- Tiempo y personas verbales.
- Sintaxis (simple, compleja).
- Presencia de morfemas valorativos (diminutivos, aumentativos).
- Modalidades oracionales.
- Presencia de palabras clave (que pueden repetirse).
- Empleo de recursos literarios.
- Mecanismos de cohesión: anáforas, catáforas, deixis, cohesión léxica, isotopías semánticas, conectores del discurso.
3. CONCLUSIÓN
Recogerá las ideas que consideres más destacables acerca del fragmento comentado.
En la conclusión incluirás un comentario crítico. Se trata de que valores las ideas del texto y de que expreses tu postura en relación al tema. Puedes puntualizar posibles errores que tú crees que comete el autor o destacar sus aciertos. Deberías tener en consideración los siguientes aspectos:
- Interés, actualidad y vigencia del tema tratado.
- Grado de validez y autenticidad de los argumentos manejados. Si las hubiese, podrás de manifiesto las contradicciones o las incoherencias que hayas detectado.
- Valorarás la originalidad de la perspectiva desde la que el autor aborda el tema.
- Destacarás también la claridad expositiva, la riqueza léxica y todos aquellos elementos lingüísticos que favorezcan la interpretación del texto por parte del lector.
Como ya sabes, el texto es una unidad comunicativa que se caracteriza por los siguientes rasgos:
1. Tiene coherencia semántica, es decir, presenta sentido completo.
2. Posee cohesión interna, está estructurado en partes interrelacionadas.
3. Se emite en un contexto determinado, dentro del cual debe entenderse. Por eso es crucial atender a la situación en la que se emite (quién lo emite, a quién se dirige, en qué marco se transmite, qué alusiones lanza al mundo exterior, etc.). Todo texto se adecua a su contexto
4. Posee una intención comunicativa (informar, persuadir, explicar, ordenar, interrogar, entretener, etc.).
¿Qué es hacer un comentario de texto?
Realizar un comentario de texto consiste en elaborar un texto de tipo expositivo en el que se expliquen las características fundamentales del fragmento que se analiza. Por este motivo, no debes divagar sin más a partir del texto fuente, sino que en todo momento debes tomarlo como referencia. Toda afirmación debe sustentarse en el texto que se está comentando.
¿Qué debes hacer antes de redactar el comentario?
* Primera lectura: intenta comprender su contenido, señala las palabras o expresiones que no comprendas y busca su significado en el diccionario.
* Numeración de las líneas: recuerda que el comentario gira alrededor de un texto y a él debes remitirte siempre. Por eso, debes numerar las líneas de cinco en cinco para poder consignar dónde se produce un determinado fenómeno.
* Segunda lectura: volvemos a leer el texto, subrayaremos sus ideas fundamentales, marcaremos las partes en las que se divide y destacaremos de algún modo todos aquellos aspectos interesantes para la interpretación y construcción del texto.
* Determinación del tipo de texto y del género al que pertenece.
* Determinación de los rasgos generales del texto: autor, fecha, obra a la que pertenece o lugar de publicación.
* Realizar un esquema de los aspectos que se explicarán en el comentario.
ESTRUCTURA DEL COMENTARIO DE TEXTO
En el comentario de texto es importante seguir las pautas básicas de todo texto expositivo: (1) introducción; (2) desarrollo; (3) conclusión
1. INTRODUCCIÓN
Los aspectos a los que debes atender en la introducción son:
Comenzarás por explicar el tipo de texto al que pertenece el fragmento y, si existe algún dato que lo indique, debes nombrar el autor, la fecha y la obra en la que se enmarca (puede ser una novela, un periódico, una revista científica, etc.).
Tema: Antes de proceder al resumen, tendrás que realizar una síntesis aún más aguda para condensar todas las ideas en una sola palabra o frase: el tema. El tema es el eje en torno al cual se construye el texto. Se trata de la idea que subyace y que tiñe todo el fragmento.
Resumen: en la segunda lectura que hagas del texto debes subrayar las ideas fundamentales. Éstas te ayudarán a redactar el resumen que debe constar aproximadamente de seis o siete líneas. En ellas debes demostrar que has entendido el sentido general del texto y que has captado sus ideas esenciales. En el caso de un texto argumentativo (muy frecuente en los exámenes de selectividad) la confección del resumen debe desvelar la tesis que defiende el autor y su línea argumentativa.
Esquema de las ideas del texto. Realiza un esquema que muestre cómo se jerarquizan las ideas que trata el texto.
2. DESARROLLO
En el desarrollo someteremos el texto a un detallado análisis. Los aspectos fundamentales a los que debemos atender son:
¿Quién es el emisor y quién es el receptor? Es importante señalar si el texto va dirigido a un público amplio o si más bien se destina a lectores selectos. En este sentido tenemos que señalar si en el texto hay un “tú” al que se dirige el emisor, si se habla en primera o tercera persona, si existe subjetividad o si por el contrario es un texto objetivo.
Partes en las que se divide el texto: para ello debes establecer las líneas que ocupa cada una y, además, tendrás que explicar por qué has establecido esta división.
Estructura del texto. Sobre todo si se trata de un texto argumentativo o expositivo, debes tener en cuenta que son cinco las estructuras más características: sintetizante, analizante, paralela, interrogante o encuadrada. Es crucial explicar cómo se suceden las ideas y cómo se relacionan entre sí.
Si se trata de un texto narrativo… tendrás que prestar especial atención a los siguientes elementos:
- Personajes (principales y secundarios)
- Narrador (en 3.ª o 1.ª persona)
- Historia/discurso
- Espacio y tiempo
- Voces del discurso: presencia de estilo directo/estilo indirecto.
Características lingüísticas:
- Tipo de palabras que predominan: léxico.
- Nivel o variedad diastrática/diafásica: nivel culto, vulgar, medio, registro formal, informal, técnico.
- Tiempo y personas verbales.
- Sintaxis (simple, compleja).
- Presencia de morfemas valorativos (diminutivos, aumentativos).
- Modalidades oracionales.
- Presencia de palabras clave (que pueden repetirse).
- Empleo de recursos literarios.
- Mecanismos de cohesión: anáforas, catáforas, deixis, cohesión léxica, isotopías semánticas, conectores del discurso.
3. CONCLUSIÓN
Recogerá las ideas que consideres más destacables acerca del fragmento comentado.
En la conclusión incluirás un comentario crítico. Se trata de que valores las ideas del texto y de que expreses tu postura en relación al tema. Puedes puntualizar posibles errores que tú crees que comete el autor o destacar sus aciertos. Deberías tener en consideración los siguientes aspectos:
- Interés, actualidad y vigencia del tema tratado.
- Grado de validez y autenticidad de los argumentos manejados. Si las hubiese, podrás de manifiesto las contradicciones o las incoherencias que hayas detectado.
- Valorarás la originalidad de la perspectiva desde la que el autor aborda el tema.
- Destacarás también la claridad expositiva, la riqueza léxica y todos aquellos elementos lingüísticos que favorezcan la interpretación del texto por parte del lector.
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